Soy Lara, mamá emprendedora y periodista


Mis dos pasiones son mi hijo Gabriel y las palabras. Sueño con que algún día se publique la novela que estoy escribiendo.

 

Soy Lara, mamá emprendedora y periodista


Mis dos pasiones son mi hijo Gabriel y las palabras. Sueño con que algún día se publique la novela que estoy escribiendo.

Periodista en agencias de comunicación

No sé si todo empezó el día que decidí mudarme de Gijón a Madrid para estudiar periodismo o el día que acepté que el vacío que sentía al dejar a mi hijo en la escuela infantil tenía un motivo y yo era la única responsable de ponerle remedio. Da igual. La cuestión es que esos dos momentos fueron clave y me han llevado hasta aquí.

Empecé mi trayectoria profesional en una agencia de comunicación de Madrid, donde estuve más de dos años trabajando para grandes empresas, hasta que me surgió la oportunidad de realizar el mismo tipo de trabajo en otra agencia en Oviedo, lo que acepté sin dudar porque me dio la posibilidad de regresar a mi tierra. Allí estuve casi cinco años.

Aunque me gustaba mucho el trabajo que hacía, siempre me había atraído la idea de emprender. Quería ser yo la que pusiera sus propias normas y, sobre todo, quería ser yo la que eligiese a sus clientes. Esa idea fue cogiendo peso justo antes de dar a luz, cuando además empezaba a preguntarme cómo narices iba a ver crecer a mi hijo si tenía un trabajo a jornada partida a treinta kilómetros de mi casa. Salía cada día de mi garaje a las 8 de la mañana y no regresaba hasta las 7 de la tarde. ¿Cómo iba a ser la madre que quería ser?

Maternidad y trabajo

En marzo de 2020, a los tres días de que nos confinaran en casa, me puse de parto. El caos lo inundó todo durante aquellas semanas. Mi posparto es ese momento oscuro de mi vida durante el que no supe quién era, en quién me había convertido. La vida no me dio mucha tregua. Cuando empezaba a recuperarme un poco, me tocó reincorporarme al trabajo y aunque pude hacerlo desde casa, dada la situación de la pandemia, eso hizo que mi teléfono sonase a cualquier hora, cualquier día, que mi trabajo no tuviera hora de cierre y que mi hijo fuese pasando de mano en mano, de la guardería a los abuelos, mientras yo me preguntaba qué estaba haciendo con mi vida.

Poco después de que Gabriel cumpliera un año reuní el valor para hablar con mi jefe y dejar mi trabajo. Lo hicimos por las buenas y dejando la puerta abierta a que yo pudiese regresar si así quería. Me regalé un tiempo de reflexión, unos meses de recuperarme mental y físicamente, de ponerme en manos de una psicóloga que me ayudase a deshacer la bola de ansiedad que se había instalado dentro de mí. Y, sobre todo, empecé a pasar con mi hijo el tiempo que los dos nos merecíamos.

Un año después, cuando en mi cabeza volvía a estar más firme que nunca la idea de emprender para poder conciliar sin renunciar a mis inquietudes profesionales, la mentora de negocios Lucía Jiménez Vida lanzó su programa grupal “Tiempo para emprender”. Lucía me dio la claridad y el empuje que me faltaba para cumplir mi sueño de ser mamá emprendedora y de atreverme a poner todo el conocimiento y la experiencia que había acumulado en mis casi ocho años de trabajo para grandes empresas al servicio de otras mujeres como yo.

Madre emprendedora

Así nació Texturas comunicación, mi sueño, mi misión, mi refugio. Desde que soy mamá siento que la sociedad no nos tiene en cuenta. Que no hay consciencia de las necesidades que tiene una madre y que muchas veces no nos queda otra que ser nosotras mismas las que nos plantemos y nos atrevamos a imponer nuestras propias reglas.

Si es tu caso, déjame decirte que aquí tienes a una amiga y a una mujer dispuesta a volcarse contigo para que consigas que tu negocio llegue hasta donde tú quieras llevarlo.

 

¿Hablamos?


 

 

Quiero ayudarte a que tu negocio llegue a mucha más gente

 

Déjame acompañarte en el proceso de ser quien quieres ser